La boda de lujo en la Quebrada de las Conchas, Salta, está en el centro de una investigación por la presunta falsificación de un permiso ambiental. La novia se refirió al conflicto y delegó responsabilidades en los organizadores y propietarios del predio.
El evento denominado “Cafayate Fantasy”, un casamiento de lujo celebrado en la Quebrada de las Conchas, dentro del área protegida de Cafayate, Salta, generó una investigación por parte de la Secretaría de Ambiente provincial por la presunta falsificación de un documento de autorización. La provincia inició una denuncia penal y un expediente administrativo que podría derivar en una multa cuantiosa.
Nicole Pocovi, una de las novias, se expresó por primera vez a través de un mensaje de texto al programa de Sergio Lapegüe en América TV. En su descargo, explicó que el espacio donde se realizó la ceremonia es una propiedad privada que su familia alquiló directamente a los dueños, la familia Soriano, quienes poseen el terreno desde hace más de 60 años. Pocovi, hija de Marcelo Pocovi y dueña de una marca de anteojos, se casó con Federico Maran, socio de una concesionaria de autos de alta gama.
La denuncia de Ambiente fue presentada contra Lucía Belén Grajales Soriano, quien afirmó que se trató de un evento en una propiedad dentro de una reserva y que se respetaron las leyes. Sin embargo, las autoridades provinciales cuestionan la autenticidad de la constancia de autorización presentada. Desde la Gobernación mostraron imágenes del documento donde, según afirmaron, la firma del secretario de Ambiente, Alejandro Aldazábal, fue agregada y no escrita directamente. El propio funcionario declaró: “No autoricé nada, ese documento es falso”.
Frente a esta controversia, la novia se desligó de las responsabilidades y apuntó a los organizadores y propietarios. “Según tenemos entendido este permiso debe ser gestionado por el propietario del inmueble. Nuestro contrato establece que deben garantizar todas las habilitaciones necesarias. Nos confirmaron que el trámite estaba realizado”, afirmó. Además, aseguró que se realizaron estudios de impacto ambiental, que hubo guardaparques supervisando y que personal de la Secretaría de Ambiente, presente durante la celebración, no constató violaciones a las normas.
Según la reconstrucción del diario El Tribuno, la boda, a la que asistieron 110 invitados, tuvo un cronograma de varios días que incluyó eventos en bodegas y culminó con la ceremonia en un lugar secreto dentro de la Quebrada, al que los invitados llegaron en combis. Las imágenes y videos del evento, compartidos en redes sociales por los asistentes, desataron la polémica que ahora involucra a los novios en un conflicto legal y ambiental.