2, marzo, 2026

La economía real tras el discurso de Milei: el Gobierno acelera plan para bajar las tasas de interés

“Estamos saliendo del pozo”, definió en la noche del domingo Javier Milei. “La malaria se ha terminado”, definió durante el discurso que dio inicio a las sesiones ordinarias en el Congreso.

En un discurso cargado de chicanas y señales políticas que enojaron a la oposición y generaron euforia en los legisladores del oficialismo, el Presidente no se detuvo en dar detalles de los próximos pasos de su administración.

En materia económica, Milei eligió reforzar los mensajes que vino ensayando durante las últimas semanas: una confrontación con algunos empresarios del establishment (Paolo Rocca, Madanes Quintanilla) y la reafirmación de que insistirá con la apertura comercial a pesar de los reclamos encendidos de algunos sectores industriales.

Al contrario, mencionó que “la Argentina está atrapada en el fetiche industrialista”.

La economía real entra en la agenda tras el discurso

Es obvio que la intención del jefe de Estado fue girar la agenda pública. Sacar del medio el debate sobre una economía real lastimada, y darle más potencia a la base electoral propia, pero también a los aliados, desde el PRO hasta la UCR, a quienes no identificó como los “chorros” y “ladrones”, como sí hizo con el kirchnerismo.

En este contexto, sin grandes anuncios en la agenda, el Gobierno piensa en caminar rumbo hacia una baja de las tasas de interés, con el claro objetivo de aliviar la situación económica.

En el equipo económico va tomando forma una idea, que hasta hace tan sólo algunas semanas no estaba en las carpetas de los funcionarios.

Lo más probable es que no haya un set de medidas ni un anuncio especial, pero sí la puesta en marcha de un dispositivo orientado a un objetivo preciso: darle impulso a la economía real, que viene golpeada.

Ese pozo en la actividad ya está trayendo problemas en distintos sectores, la mayoría relacionados con el consumo interno. O en rubros a los que el Gobierno expuso a una competencia directa con China.

El súbito cierre de Fate fue clave en este cambio en la visión oficial, pero lo que terminó de convencer a los funcionarios fue el impacto de la imagen del Presidente en las encuestas.

Y la demanda cada vez más potente de una parte de la sociedad a favor de que el Gobierno “intervenga” o “haga algo” para mejorar la situación económica.

Primeras señales de una baja en las tasas de interés

La señal que, la semana pasada, le dio Economía al mercado no parece un hecho aislado. En la última licitación de deuda hubo un guiño a favor de una baja de las tasas de interés.

El mercado cambiario tomó nota: el dólar encontró un piso en $1.400 y se evidenció una incipiente demanda de billetes verdes.

Falta saber si se trata de un hecho estacional -el típico movimiento de fin de mes- o de algo más profundo. Un cambio de tendencia. Algo sobre lo que habrá que esperar.

Por lo pronto, en la City descartan cualquier movimiento sonoro con el dólar. De frente viene una oferta de divisas muy grande, de parte de la cosecha gruesa.

Justamente, la idea de mantener un dólar anclado conspira contra una acelerada liquidación de divisas por parte de las cerealeras exportadoras.

Qué medidas concretas prepara el Gobierno para las pymes

En el equipo oficial escucharon, en las últimas semanas, distintas voces de empresarios relatando sobre el ahogo de la actividad y la dañina competencia con los productos chinos.

El titular de la Unión Industrial fue una de las voces autorizadas de ese relato.

Esta administración ya ha dicho en reiteradas oportunidades que son refractarios a las medidas sectoriales.

Sin embargo, habría que esperar señales concretas -como las ya expuestas- a favor de un descenso de las tasas de interés.

No habría que descartar, además, medidas puntuales para las pequeñas y medianas empresas de los sectores más golpeados por la apertura económica.

En carpeta existe la posibilidad de que esas pymes encuentren fondeo más barato en el Banco Nación. O a través de la Anses. El mecanismo todavía no se decidió.

Según relataron a iProfesional desde dos cámaras pymes, en el elenco oficial habría una decisión de ocupar el lugar que dejó vacante la banca privada.

Los financistas están, hoy en día, más ocupados en atender los agujeros que provocan las familias que no pueden cumplir con las cuotas mensuales. Y están dispuestos a prestar a sus clientes “top” (asalariados en blanco con cuentas sueldo) antes que a empresas pequeñas.

Nadie quiere correr riesgos adicionales en una dinámica complicada para la economía real.

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