20, marzo, 2026

El plan de Caputo para bajar la inflación y afrontar vencimientos de la deuda, en medio de la guerra

En su reciente disertación en las jornadas del IAEF, el ministro de Economía, Luis Caputo, dio definiciones clave sobre el futuro de la economía argentina que sorprendieron a los banqueros y empresarios que lo escuchaban.

Con sus declaraciones, Caputo dejó en evidencia los problemas del equipo económico para reducir la inflación a valores cercanos al 1% mensual y la preocupación de cómo afrontar los vencimientos de deuda pública en pesos y en dólares a lo largo de este año.

La nueva estrategia de Luis Caputo para bajar la inflación

La declaración más fuerte de Caputo estuvo relacionada con la dificultad de lograr que los argentinos demanden más pesos en el intento de economía bimonetaria que busca imponer el equipo económico desde julio del año pasado.

El problema es que en este año, mientras que la inflación acumulada medida con el IPC hasta marzo llega a un 8%, el valor del dólar cayó un 4% y pasó, en promedio, de $1.500 a $1.450.

Caputo afirmó que no pueden controlar la demanda de moneda, pero proyectó que la desinflación regresará en el corto plazo. Además, aseguró que ya tienen identificada la fuente para pagar los próximos tres vencimientos de capital de la deuda externa.

Al referirse a la aceleración de la inflación que se registró en los últimos meses, dijo que ya tienen analizado el problema y, al mismo tiempo, reafirmó que el Gobierno no saldrá al mercado internacional para colocar deuda, mientras que explicó que en los próximos meses anunciará nuevas vías de financiamiento alternativo para afrontar los vencimientos de capital de la deuda externa.

En su intervención en el 21° Simposio de Mercado de Capitales y Finanzas Corporativas, puso énfasis en opciones que permitan reducir costos y consolidar la estabilidad fiscal, en el plano de la política monetaria, y luego de que la inflación minorista llegara a 2,9% en febrero y la mayorista marcara un valor del 1% mensual.

Caputo remarcó que la dinámica inflacionaria depende de la oferta y la demanda de pesos y afirmó: “No podemos obligar a la gente a que demande pesos”, o lo dicho de otra forma implica que la gente no está dispuesta a venderle sus dólares al BCRA como busca el equipo económico con la llamada Ley de Inocencia Fiscal.

“Veníamos muy bien hasta junio del año pasado y sufrimos un retroceso en los últimos siete, ocho meses. Hoy por hoy, la mayoría de los argentinos entiende que la inflación es un fenómeno monetario que se da por un desbalance en el mercado monetario, ese desbalance se puede dar por un aumento en la oferta de pesos, por una caída de la demanda o por una combinación de las dos. Uno, como policy maker, puede controlar la oferta, que es lo que hacemos nosotros, pero nosotros no podemos controlar la demanda, no podemos forzarlos a ustedes a tener pesos”.

Caputo destacó que “la carne no va a seguir subiendo 8% todos los meses. Ya está, a partir de ahora deberíamos volver a un proceso de desinflación y en cuánto tiempo se llegará a los umbrales de que empezamos con cero, esperemos que sea pronto”, y sostuvo que “el fenómeno inflacionario responde a factores específicos que tienden a corregirse”.

Financiamiento alternativo para cubrir los vencimientos de la deuda

También se refirió a la percepción social y el escepticismo ante la economía argentina. “Hoy es casi más difícil lidiar con escepticismo de mucha gente producto de nuestro pasado que con nuestra economía. La economía está tremendamente en orden, pero hay muchísima gente que no puede evitar pensar que a Argentina le tiene que ir mal. No es una queja, es descriptivo, el daño económico y psicológico que ha hecho el kirchnerismo en la gente es brutal“, manifestó.

El jefe del Palacio de Hacienda subrayó que “el equipo económico no tiene pensado acudir al mercado internacional para refinanciar los compromisos de deuda”.

Al respecto destacó que “en algún momento pensamos el año pasado, por ahí en noviembre-diciembre. Lo descartamos. Primero, importante aclarar, este es un Gobierno que no toma deuda; tenemos superávit; por el contrario, hemos cancelado mucha deuda, sobre todo al principio del mandato, cuando no teníamos la opción de refinanciar”, y subrayó que el Ejecutivo prioriza el uso de recursos propios y alternativas más económicas frente a la tradicional emisión de bonos en mercados globales.

Según el ministro, el equipo económico ya identificó financiamiento alternativo suficiente para cubrir los próximos tres vencimientos de capital. “El trabajo de Federico (Furiase) en la Secretaría de Finanzas es el de refinanciar al país lo más barato posible”.

Y explicó que “hay opciones más baratas; mientras tengamos estas opciones más baratas, que por ahí el mercado no las sabe, pero se va a enterar en los próximos meses, nosotros vamos a seguir primando lo que es la opción más barata”.

En esa línea, aseguró que tienen financiamiento identificado para cubrir los próximos tres vencimientos de capital, que incluye el cupón de julio de este año, de enero y de julio del año que viene por aproximadamente u$s9.000 millones frente a vencimientos totales de unos u$s28.000 millones hasta que finalice el mandato de Javier Milei.

El riesgo país es exagerado y hay alternativas más baratas

Con respecto al costo de financiamiento y el acceso a los mercados, el ministro consideró que el actual nivel de riesgo país resulta excesivo en función de las condiciones técnicas del mercado.

Si hoy el riesgo país está en un nivel que nosotros consideramos que es exagerado, eso quiere decir que la posición técnica, la relación entre oferta y demanda, no está tan equilibrada como nos gustaría“, sostuvo.

Además, agregó que “seguir arreglando la economía, estabilizando y, por el otro lado, seguir pagando, y lo podemos hacer porque tenemos alternativas de financiamiento mejores. El mejor de los mundos, nos financiamos más barato para cancelar deuda más cara, perfecto”.

El ministro precisó que con el Fondo Monetario Internacional (FMI) vencen u$s3.000 millones adicionales de capital en 2027.

“Más allá de las fuentes que estamos trabajando, lo que vamos a seguir haciendo es desarrollar el mercado local, la venta de activos y estos financiamientos alternativos que por ahora son más baratos que el mercado”, dijo.

En cuanto a la relación vínculo con el FMI, que se encuentra en negociación la segunda revisión, aseguró que es “espectacular” y que nunca Argentina tuvo una relación así con el organismo multilateral. “Ahí sí hemos ganado un nivel de confianza, sobre todo de ellos a nosotros, el Fondo siempre ha sido más escéptico con Argentina porque tiene historias difíciles”, aseguró. “Ellos ponderan mucho la opinión nuestra porque le hemos mostrado con resultados que lo que hemos venido diciendo lo hemos venido haciendo”, expresó.

El ministro insistió en que la economía argentina muestra signos de orden y que el desafío principal radica en superar el escepticismo social. En ese marco, reiteró que el Gobierno prioriza el uso de recursos propios y alternativas menos costosas, como la venta de activos y la captación de fondos en el mercado local, para cumplir con los compromisos financieros y sostener la estabilidad lograda.

El conflicto bélico que Trump ignora y complica todo el plan económico

Caputo prácticamente no se refirió al conflicto bélico que enfrenta a los Estados Unidos e Israel en contra de Irán.

Lo cierto es que este conflicto iniciado por Donald Trump, el principal aliado y sostén financiero del Gobierno, complicó todo y el mismo genera incertidumbre y mucha volatilidad en los precios del petróleo, el gas y los alimentos.

En la actualidad los mercados viven a la par de lo que ocurra con estas cotizaciones que en el caso del petróleo pasó de u$s60 a u$s100 promedio el barril Brent del Mar del Norte y del GNL que en el mismo periodo subió de u$s12 a u$s20 el millón de BTU y la Argentina está afectada como el resto de los países del mundo.

El precio de la nafta subió un 12%, los alimentos un 10% y los analistas calculan que la inflación de marzo estará entre el 2,5% y 3%.

El “Plan Otoño“, así lo llaman los operadores financieros del mercado local y de Wall Street, incluiría una especie de reprogramación de pagos de deudas domésticas y tratará de mejorar aún más las cuentas fiscales.

En relación al sector privado se buscaría patear para adelante deudas del Estado con constructoras, y atrasar los pagos de la devolución del IVA para importadores y exportadores para mejorar la caja.

Se buscará también acelerar la eliminación de subsidios de tarifas lo que implicará subas en las tarifas de servicios públicos.

La llegada del economista uruguayo Ernesto Talvi, como nuevo asesor, debe ser tenida muy en cuenta ya que él propondría medidas para reactivar la economía y la batalla contra la inflación y en ese aspecto hay que considerar que el BCRA comenzó desde esta semana a bajar las tasas de interés para tratar de reactivar la actividad económica.

Milei celebra la baja mayorista, pero el IPC se resiste

En relación al futuro de la inflación hay que destacar que el martes, luego de que el INDEC diera a conocer que la inflación mayorista marcó una baja de 0,7 puntos porcentuales en febrero con respecto a enero, el presidente Javier Milei celebró esa reducción y estimó que esa desaceleración tendrá una réplica en los precios minoristas en los próximos meses.

“A continuación presentaré cálculos que no son proyecciones pero que sirven para ver como en dinámica la inflación está cayendo”, comenzó diciendo el jefe de Estado en un posteo realizado en su cuenta oficial de la red social X.

“La inflación mayorista de los últimos doce meses viaja al 26% anual. A su vez, la del bimestre anualizada viaja al 17% mientras que la del mes de febrero anualizada lo hace al 13%. Podrán ponerlo como quieran, pero la inflación está bajando y los Precios Mayoristas anticipan lo que viene a futuro en minoristas”, explicó.

Milei consideró que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) “aún debe purgar el ajuste de tarifas y desequilibrios monetarios que tardan más que el IPM”.

En ese sentido, hay que destacar que el lunes pasado en su disertación en la Bolsa de Comercio de Córdoba, Milei volvió a reiterar su pronóstico de que en agosto el número de inflación minorista empezará con cero.

Al abrir su exposición, puso el foco en el contexto económico y en las expectativas para el país. “¿La inflación es alta? Sí, claro, pero cuando vinimos era del 1,5% diario. Venimos desde el infierno”, afirmó y luego enfatizó que: “Para agosto, la inflación debería empezar con cero”.

En esa misma línea, el ministro de Economía, Luis Caputo, compartió el objetivo presidencial de que el IPC comience con 0% en el segundo semestre, aunque dejó la puerta abierta para que ocurra en los próximos meses.

Hay que recordar que luego de conocerse la semana pasada que el número del IPC de febrero fue de 2,9%, el mismo número que en enero, Caputo afirmó que: “Esperábamos el dato. Sabíamos que venía en ese entorno porque la suba de la carne y las tarifas pegó. Nos preocupa pero sobre todo nos ocupa. La política monetaria sigue apuntando a tener la inflación lo más bajo posible”.

Afirmó, además, que la inflación podría ubicarse por debajo del 1% en agosto, pero con matices. “Es muy difícil predecir el cuándo en los índices pero no me preocupa porque es una cuestión de tiempo. Si no es agosto, será septiembre u octubre”, señaló.

Lo cierto es que el dato de ayer del Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) mostró una variación de 1% mensual en febrero, con una suba de 1,3% en los productos nacionales y una baja de 2,7% en los productos importados.

Pero más allá de las declaraciones de Milei y Caputo, hay 3 puntos importantes para destacar:

  • La suba interanual fue de 25,6% en el indicador general, 25,9% en los productos nacionales y 21,7% en los productos importados, la más baja desde que asumió Milei
  • La suba mensual del IPIM es la menor desde mayo de 2025, cuando el indicador había registrado una baja de 0,3%
  • Es la tercera vez desde junio de 2020 en que el IPIM muestra una variación mensual de 1% o menor

Qué explica la brecha entre inflación mayorista y minorista

El IPIM es un índice que tiene por objeto medir la evolución promedio de los precios de los productos de origen nacional e importado ofrecidos en el mercado interno. Por su parte, el ICC es un indicador que mide las variaciones mensuales que experimenta el costo de la construcción privada de edificios destinados a viviendas en la CABA y en los 24 partidos del conurbano bonaerense.

El último informe de la consultora LCG destacó que la inflación mayorista “continuó por debajo de la minorista en bienes: 1% vs. 2,3% en febrero”.

Esto ocurre hace 5 meses de manera consecutiva, por lo que cabe pensar que esta dinámica esconde cierta recomposición de márgenes del sector minorista, los cuales se habían comprimido fuerte entre mayo y septiembre de 2025.

“La estabilidad cambiaria quita la presión sobre los bienes transables y por sobre el índice de inflación mayorista, donde el peso de estos es más relevante”, sostiene el informe y remarca que “los ajustes de tarifas y combustibles y una inercia todavía alta en el segmento minorista impondrán un piso a la convergencia” y proyectan un IPIM de 30% anual para 2026.

Hay que destacar que la baja observada en los precios mayoristas fue en parte por una variación negativa del 2,7% en productos importados.

En ese aspecto hay que recordar que el tipo de cambio oficial promedio entre el 15 de febrero y el 15 de enero (que es el período que mide el IPIM) cayó 1,8% contra el promedio del mes anterior, factor que explica el abaratamiento de las compras externas.

Asimismo, también explican desde LCG que el alza de apenas 0,7% en las manufacturas de origen nacional, la mitad de la cifra que se había observado en enero.

Al respecto, el director de la consultora Outlier, Gabriel Caamaño, sostiene que la apreciación cambiaria también influyó en este segmento, compensando así el incremento que tuvieron en el período los precios internacionales.

En tanto el economista de Fundar y el Centro de Estudios de Estado y Sociedad (CEDES), Emiliano Libman, coincidió en el impacto que tuvo la dinámica del “billete verde” en el IPIM de febrero.

Sin embargo, advirtió que probablemente sea en este indicador donde se vean los mayores efectos de la guerra en Medio Oriente sobre los precios de la energía.

Caamaño también pronosticó una aceleración en los precios de los productos primarios, pero aclaró que: “en marzo seguiste teniendo apreciación nominal (lo cual podría amortiguar los efectos del conflicto bélico), aunque menor que la de febrero”.

En febrero los productos primarios de origen doméstico fueron los que más presión ejercieron sobre la inflación mayorista. En este grupo el avance fue del 2,6%, sin cambios respecto del dato de enero, traccionado fundamentalmente por una suba del 3,7% en petróleo y gas.

Las consultoras dudan de un alivio inflacionario sin anclas claras

El último informe de la consultora Econviews expresa escepticismo en torno a un alivio en la inflación minorista dado que no perciben anclas efectivas. En cuanto al efecto del dólar “calmo” sobre el IPC, explica que “el aumento sería todavía más alto si el dólar hubiese subido aunque hoy no hay ancla cambiaria”, como sí la hubo cuando el Banco Central (BCRA) aplicaba el crawling peg del 1%.

La mayoría de las consultoras sostiene que parte de lo que se vio en IPC de febrero es el traslado del ajuste del tipo de cambio del segundo semestre de 2025 y dan como ejemplo las actividades de ocio, que ajustan en temporada cuando tienen demanda.

También señalan la incidencia del precio de la carne que con una economía más abierta también es más transable que antes, entonces también ajusta a la baja, en este caso con las particularidades del ciclo ganadero.

Por último cabe remarcar que el IPC y el IPIM miden cosas distintas; mientras el primero contempla una canasta con muchos servicios “no transables” (es decir, que no se comercian con el exterior), el segundo tiene un peso mucho mayor de los bienes transables y esto hace que el índice mayorista sea más sensible a los movimientos del dólar. En los últimos 12 meses la inflación mayorista acumuló un 25,6% mientras que la suba del IPC fue del 33,1% en el mismo periodo.

The Economist advierte sobre el impacto político de la guerra

Por último, con respecto al conflicto bélico, es importante destacar el último editorial del semanario The Economist.

En sus principales puntos señala que “el objetivo inicial de la guerra era cambiar el régimen en Irán, pero ahora Donald Trump parece estar enfocándose en limitar las capacidades militares del país”.

También explica que “la guerra ha causado ya más de 1.200 muertos en Irán, incluyendo civiles y militares, y ha afectado la economía global, especialmente el mercado del petróleo y del gas con el peligro de una suba en el precio de los alimentos”.

Por último y tal vez lo más preocupante en el aspecto político describe que “la situación actual es volátil y podría escalar rápidamente”, lo que podría afectar la popularidad de Trump y su capacidad para implementar su agenda política y pone en duda si podría ganar las próximas elecciones de medio término de noviembre.

Más Noticias

Relacionadas

En Casa Rosada aseguran saber quién realizó la filmación a Adorni antes de tomar el vuelo privado

Mientras la Justicia busca información para dar con el...

Macri no tiene presidente pero tiene vice?

Mauricio Macri atraviesa una paradoja que...

Qué sigue después de “The Immortal Man”? Todo sobre la secuela de los “Peaky Blinders”

Si pensabas que el adiós de Tommy Shelby era...