El Gobierno revocó las guías de examen de patentes de medicamentos vigentes desde 2012. La medida genera debate sobre su efecto en la industria local, las exportaciones y el abastecimiento de tratamientos en el país y la región.
El Gobierno argentino revocó las directrices de examen de patentabilidad farmacéutica establecidas en la Resolución 118/2012. Estas guías, que aplicaban criterios rigurosos para otorgar patentes, fueron presentadas por las autoridades como un paso hacia la desregulación y el fomento de la innovación.
La decisión abre un debate sobre las reglas que rigen la producción de medicamentos. Argentina posee una sólida base industrial farmacéutica, con capacidad para abastecer el mercado interno y exportar a más de 120 países. Entre 2014 y 2024, las exportaciones del sector superaron los 5.000 millones de dólares, incluyendo destinos donde opera la organización Médicos Sin Fronteras (MSF).
El país también ha avanzado en iniciativas con la Organización Panamericana de la Salud (OPS) para fortalecer la producción regional, incluyendo acuerdos para la transferencia de tecnología en la producción de vacunas contra la influenza y el desarrollo de capacidades en tecnologías de ARNm.
Las directrices ahora revocadas permitían, según sus defensores, equilibrar la promoción de la innovación con el interés público. Al limitar patentes sobre modificaciones menores, buscaban evitar monopolios injustificados y reducir la carga administrativa. Un ejemplo citado es el del sofosbuvir, medicamento para la hepatitis C, donde la producción local de genéricos habría generado ahorros millonarios en compras públicas.
La revocación de estas guías plantea interrogantes sobre su impacto en la competencia, los precios de los medicamentos y el rol de Argentina como proveedor regional. El debate trasciende lo doméstico, ya que las reglas de patentabilidad pueden influir en la disponibilidad de tratamientos en otros países.
Para analistas, la discusión central no sería entre innovación y acceso, sino sobre el modelo de desarrollo que el país pretende sostener en el sector farmacéutico.